En la conmemoración del Día Mundial del Agua 2026, la comunidad internacional se une bajo una premisa impostergable: la crisis hídrica no es neutral al género. Como miembros de la CLP de la UNCCD, entendemos que la degradación de las tierras y la persistencia de las sequías exacerban las desigualdades preexistentes. Según la UNCCD (s/f), en la década anterior a 2017, la sequía afectó al menos a 1.500 millones de personas y costó 125.000 millones de dólares estadounidenses a nivel mundial. Igualmente, refiere que las previsiones estiman que para 2050 las sequías podrían afectar a más de tres cuartas partes de la población mundial.
El informe de la CNULD, «La amenaza global de la sequía: tendencias regionales y mundiales de la aridez y proyecciones futuras», reveló que aproximadamente el 77,6 % de la superficie terrestre ha experimentado condiciones más secas desde la década de 1990 en comparación con los 30 años anteriores; es decir que cuando de la tierra se vuelve más seca, las fuentes de agua superficiales desaparecen o se alejan. En la mayoría de las regiones rurales, cuando el agua escasea, son las mujeres y las niñas quienes asumen la mayor carga de vulnerabilidad, pero también quienes poseen las claves para una resiliencia transformadora. https://www.unccd.int/sites/default/files/2024-12/aridity_report.pdf
En el documento «Los Efectos Diferenciados de la Desertificación, la Degradación de las Tierras y la Sequía en las Mujeres y los Hombres», se muestra un análisis de los impactos en materia de género necesarios de reconocer, donde los aspectos socioculturales y económicos afectan de manera particular a las mujeres y a los hombres cuando la tierra se degrada o cuando se produce una sequía. Examina los efectos que sufren, así como los mecanismos de afrontamiento que son capaces de desarrollar en un contexto determinado y da recomendaciones estratégicas. Es importante ver en una de sus conclusiones que las mujeres, no son solo víctimas de la sequía, sino agentes de cambio esenciales, por sus prácticas que son la base de la resiliencia climática. https://www.unccd.int/sites/default/files/2022-05/SDM_SPANISH_webfile.pdf#:~:text=cultoras%20(con%20m%C3%A1s%20de%2096.000%20familiares%20a,fin%20de%20aportar%20un%20m%C3%A9todo%20para%20emplear
A continuación, presentamos cuatro recomendaciones técnicas para integrar la perspectiva de género en la gestión sostenible de los recursos hídricos, la lucha contra la desertificación y la sequía:
1. Institucionalizar los Datos Degradados por Sexo
La toma de decisiones basada en evidencia requiere visibilizar la "pobreza de tiempo". Es fundamental que los reportes nacionales y los monitoreos de sequía incluyan indicadores que midan el impacto del acceso al agua en la escolaridad de las niñas y en la autonomía económica de las mujeres rurales.
- Acción técnica: Implementar encuestas de uso del tiempo vinculadas a la disponibilidad de recursos hídricos en zonas bajo riesgo de desertificación.
2. Infraestructura Hídrica con Diseño Participativo
La ingeniería para la resiliencia debe dejar de ser un ejercicio de escritorio. El diseño de Sistema de Captación y Aprovechamiento de Agua de Lluvia (SCALL), pozos y tecnologías de riego debe contar con la validación de las usuarias finales, que busca soluciones sostenibles y adaptadas culturalmente, combinando el conocimiento técnico con el saber local.
- Acción técnica: Realizar auditorías de seguridad y accesibilidad física en la planificación de infraestructura hídrica para asegurar que los puntos de abastecimiento sean seguros y reduzcan las distancias de acarreo.
3. Gobernanza Inclusiva en el Manejo de Cuencas Hidrográficas
La paridad no es solo una cuestión de justicia social, es una estrategia de eficiencia técnica. Las mujeres son guardianas de conocimientos ancestrales, sobre biodiversidad hídrica y gestión de suelos, que son vitales para la adaptación al cambio climático.
- Acción técnica: Promover el liderazgo femenino en los comités de manejo de cuencas y mesas técnicas de sequía, asegurando que su voz sea vinculante en la distribución del agua y planes de gestión.
4. Tecnología de Empoderamiento y Conservación
Debemos reducir la brecha del acceso a la tecnología agrícola y de conservación. El uso del abono orgánico, sistemas de riego por goteo solar y técnicas de restauración de suelos deben ser accesibles y manejados por mujeres rurales para fortalecer la seguridad alimentaria familiar.
- Acción técnica: Ejecutar programas de capacitación técnica para mujeres en mantenimiento de sistemas hídricos y monitoreo de calidad del agua, convirtiéndolas en tecnólogas del agua en sus comunidades.
Conclusión: Un llamado a la acción
Este 2026, el lema "Donde fluye el agua, crece la igualdad" debe trascender el discurso. Invitamos a los profesionales de la región a integrar estas dimensiones en sus planes nacionales de sequía y en la implementación de la Neutralidad de la Degradación de las Tierras (NDT).
Garantizar que el agua fluya con igualdad es la única forma de asegurar que nuestras tierras —y nuestras sociedades— vuelvan a prosperar.