Saida Rivero • 30 May 2026
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 El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cada 2 a 7 años. Puede provocar inundaciones en Sudamérica y Estados Unidos, así como sequías e incendios forestales en el sur de Asia y Australia. Un nuevo episodio de El Niño podría desarrollarse entre 2026 y 2027, por lo cual la región de América Latina y el Caribe necesita estar preparada; desde la visión del Informe sobre Riesgos Globales 2026, el Foro Económico, señala a los fenómenos meteorológicos extremos como el principal riesgo para el planeta para los próximos 10 años. https://ow.ly/E9ZS50Z3aTQ

En el webinar "Monitoreo, perspectivas y preparación ante un potencial El Niño 2026–2027 y perspectivas climáticas", realizado el pasado 29-05-2026, sus ponentes anunciaron, que han detectado, indicios de un fenómeno de El Niño inusualmente intenso, que podría formarse ya este mes de mayo. Mostraron que, en esta ocasión, a diferencia de ciclos anteriores, la transición desde la fase neutra ha sido extremadamente veloz. Los indicadores actuales muestran un acoplamiento océano-atmósfera ya en marcha.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), anticipa la formación de un episodio de El Niño a partir de mediados de 2026, con temperaturas del Pacífico ecuatorial que ya muestran un aumento marcado. https://www.wmolc.org/gscuBoard/downloadExt?fn=GSCU_JJA2026_May2026-fin.pdf

A nivel regional, el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) estima cerca de un 20% de probabilidad de que se trate de un evento muy fuerte para el cierre del año. https://recursoshidricos.org/perspectiva-de-clima

Los posibles efectos son conocidos como lluvias extremas, inundaciones, sequías, impactos sobre la agricultura, la pesca, la salud y la infraestructura. Anticiparse es la mejor forma de proteger a las comunidades más vulnerables.

Los probables impactos regionales esperados, se pronosticas sean los siguientes:

Norte de Sudamérica (Venezuela/Colombia), puede presentarse como efecto Principal, el déficit severo de lluvias, que lleva a riesgos asociados a los incendios forestales, crisis hidroeléctrica y degradación de suelos.

En el caso de Centroamérica y Caribe, es posible sequía prolongada, con afectación al Corredor Seco y la seguridad alimentaria.

Para la región del Cono Sur (Sur de Brasil/Uruguay/Argentina), su impacto pudiera ser el exceso de precipitaciones, con riegos asociado a las Inundaciones y erosión hídrica en suelos agrícolas.

Aunque el pronóstico para 2026–2027 aún está en fase de "vigilancia temprana", los expertos advierten que la variabilidad climática global está haciendo que estos eventos sean menos predecibles en su comportamiento tradicional.

Ante lo expuesto, las autoridades regionales, no pueden esperar a que el fenómeno sea "Inminente" para ejecutar presupuestos de emergencia; anticiparse al riesgo no es un gasto, sino debe representar una inversión; el costo de evitar una catástrofe es siempre una fracción del costo de la recuperación. 

Puede ver el webinar por el enlace : https://www.youtube.com/watch?v=lgwMlk_DGlw