Saida Rivero • 3 March 2026
in community Global Community

El seguimiento a la Huella de la Sed, desde el enfoque del Objetivo Estratégico 3 (OE3) en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), busca alcanzar el aumento de la resiliencia ecosistémica y la mitigación de la sequía. Estos son pilares evaluados mediante los informes nacionales de cumplimiento. Al respecto, Rivero (2025) señala que la correcta gestión y comprensión de su terminología es un factor determinante para facilitar la preparación y calidad de dichos informes. 

En esta segunda parte, vamos a profundizar en sus indicadores OE3-2 y el OE3-3. El OE3-2 Tendencias en la proporción de la población total expuesta a la sequía, evalúa la exposición, vulnerabilidad y riesgo socioeconómico y biofísico ante la sequía; trata de la exposición poblacional siendo crítico para el diseño de políticas (United Nations Convention to Combat Desertification [UNCCD], 2023), a manera de ser la base física para entender el riesgo antes de evaluar la vulnerabilidad social (OE3-3). Este indicador es fascinante porque mezcla meteorología con demografía.

El OE3-2 se centra en la exposición a la sequía, cuantificando la proporción de la población que reside en zonas afectadas por diversos niveles de sequía. Complementariamente, el indicador OE3-3 analiza el grado de vulnerabilidad, evaluando factores socioeconómicos y de infraestructura que determinan la capacidad de una comunidad para recuperarse ante eventos climáticos extremos (op. cit., 2023). Juntos, estos indicadores permiten a los Estados miembros transitar de una gestión de crisis reactiva hacia un enfoque de gestión de riesgos proactivo y basado en datos geoespaciales precisos.

Análisis Técnico: Indicador OE3-2 (Proporción de la Población expuesta a la sequía)

El objetivo central de este indicador es cuantificar cuántas personas viven en áreas donde la disponibilidad de agua ha caído por debajo de los umbrales normales. No se trata solo de "falta de lluvia", sino de una medición estandarizada a nivel global (World Meteorological Organization [WMO] & Global Water Partnership [GWP], 2016).

1.El núcleo de cálculo: Índice de Precipitación Estandarizado (SPI)

Para que los datos sean comparables entre un desierto y una selva tropical, la ciencia utiliza el SPI (Standardized Precipitation Index).

Definición: El SPI mide la anomalía de la precipitación respecto al promedio histórico (usualmente de 30 años) en un lugar determinado.

Escala de severidad: Según la metodología de la UNCCD (2023), se categoriza la exposición en tres niveles de intensidad de sequía:

Moderada: −1.0>SPI≥−1.5

Severa: −1.5>SPI≥−2.0

Extrema: SPI<−2.0

2. Metodología de Intersección Espacial

El cálculo técnico no es una simple encuesta, sino un proceso de Geoprocesamiento (GIS) que sigue estos pasos:

Capa Climática: Se generan mapas globales de SPI (frecuentemente usando datos satelitales como CHIRPS o ERA5).

Capa Demográfica: Se utilizan mallas de población global (como el Gridded Population of the World - GPW).

Cálculo de Exposición: Se realiza una "intersección" donde se suma la población que reside exclusivamente en los píxeles donde el SPI indica sequía.

3. Fórmula de Agregación

Para reportar a nivel nacional, se utiliza la siguiente sumatoria:

Pexp​=i=1∑n​Poptotal​Popdrought,i​​×100

Donde:

Pexp​ es el porcentaje de población expuesta.

Popdrought,i​ es la población en la zona con categoría de sequía i.

 

El OE3-2, mira a la gente. Si un país tiene un alto porcentaje de la población en zonas de sequía extrema (SPI<−2.0), sus sistemas de salud y seguridad alimentaria están bajo una presión de apoyo inmediato.

 

Análisis Técnico: Indicador OE3-3 (Índice de Vulnerabilidad a la Sequía-DVI)

El indicador OE3-3 Tendencias en el grado de vulnerabilidad a la sequía es su dimensión humana. Se puede deducir, si el OE3-2 mide la magnitud de la amenaza física, el OE3-3 mide la resiliencia sistémica ante ella. Como bien argumentan Tsegai y Solomon (2019), la sequía es un evento inevitable, pero el desastre es una consecuencia social que puede prevenirse. Reducir la vulnerabilidad de las personas y sus entornos a través de una planificación anticipada es, por tanto, la única vía para romper el ciclo de crisis en contextos de alta precariedad socioeconómica.

La vulnerabilidad no es un dato absoluto, sino un indicador compuesto que se calcula mediante la integración de tres dimensiones críticas. Técnicamente, se define como el grado en que un sistema es susceptible o incapaz de hacer frente a los efectos adversos de la sequía.

1.Las tres dimensiones del DVI

Para calcular el OE3-3, la ciencia de datos utiliza una ponderación de factores:

Sensibilidad Económica: Evalúa la dependencia de sectores sensibles al clima. Por ejemplo, una comunidad cuya economía depende en un 80% de la agricultura de secano es técnicamente más vulnerable que una con una economía diversificada.

Capacidad Adaptativa: Mide la infraestructura y los recursos. Incluye el acceso a servicios de agua potable, el nivel de alfabetización, el acceso a créditos bancarios y la existencia de sistemas de alerta temprana.

Factores Sociales/Demográficos: Considera la densidad de población, la proporción de edad (niños y ancianos) y los niveles de pobreza extrema.

2. El Modelo Matemático (Normalización)

Dado que se comparan variables muy distintas (como "PIB per cápita" vs. "litros de agua"), se utiliza una normalización de datos (usualmente entre 0 y 1). El índice final se obtiene mediante la suma ponderada:

DVI=w1​(Social)+w2​(Econoˊmico)+w3​(Infraestructura)

Donde w representa el peso asignado a cada factor según el contexto regional.

3. El factor de Infraestructura vs. Pobreza

Técnicamente, el OE3-3 explica la brecha de resiliencia. Una comunidad con infraestructura (embalses, riego tecnificado, seguros agrarios) tiene una "capacidad adaptativa" alta, lo que reduce su puntaje de vulnerabilidad, incluso si la sequía (OE3-2) es extrema. Por el contrario, la pobreza actúa como un multiplicador de riesgo: a menor recurso económico, menor capacidad de maniobra ante la pérdida de cosechas. 

La ciencia nos dice que la sequía es inevitable (OE3-2), pero la catástrofe es opcional. El OE3-3 es la herramienta que permite a los gobiernos identificar dónde la falta de infraestructura y la pobreza convierten una temporada sin lluvia en una crisis humanitaria.

Conclusiones

La gestión actual de las tierras no solo busca conservar el suelo, sino proteger la vida que depende de él. El Objetivo Estratégico 3 se consolida como un sistema interconectado de diagnóstico y acción:

OE3-1 (Proporción de tierras bajo sequía: Actúa como el historial clínico del ecosistema, evaluando si la productividad y el carbono del suelo, están mejorando o degradándose bajo condiciones de sequía.

OE3-2 (Exposición de la Población): Aporta la dimensión demográfica, identificando cuántas personas están físicamente en la "línea de fuego" de una sequía según el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI).

OE3-3 (Vulnerabilidad a la Sequía): Es el indicador de justicia social; explica por qué, ante una misma falta de agua, los impactos son devastadores en zonas con baja infraestructura y alta pobreza, mientras que son gestionables en regiones con alta capacidad adaptativa.

En conjunto, estos tres indicadores transforman la narrativa del desastre: la sequía deja de ser vista como un evento inevitable de la naturaleza para entenderse como un riesgo gestionable. La integración de estos datos permite a los tomadores de decisiones transitar de la asistencia de emergencia hacia la inversión estructural en las comunidades más frágiles.

La huella de la sed, puede entenderse como el impacto acumulativo y la marca indeleble que deja la escasez hídrica en un territorio. Mientras que los indicadores del OE3, mide el "cómo y cuánto", la huella de la sed describe el resultado vital: el estrés hídrico crónico, la degradación del suelo y el desplazamiento humano.

La huella de la sed no es solo una metáfora de carencia hídrica, sino el resultado tangible de la interacción entre los componentes del OE3. Bajo esta perspectiva, la resiliencia actúa como el marco diagnóstico: mientras la amenaza (OE3-2) y la exposición (OE3-1) configuran la presión externa, es la vulnerabilidad (OE3-3) la que define si esa huella será una crisis transitoria o una degradación sistémica.

Referencias

Rivero, S. (2025). Presentación de informes nacionales objetivo estratégico 3 Sequía. Comunidad del Aprendizaje y Práctica de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. https://droughtclp.unccd.int/blog/presentacion-de-informes-nacionales-objetivo-estrategico-3-sequia

Tsegai, D., & Solomon, H. (2019). Drought vulnerability and the scope of mitigation measures. En E. Mapedza, D. Tsegai, M. Bruntrup, & R. McLeman (Eds.), Drought Challenges: Livelihood Implications in Developing Countries (pp. 15-32). Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-814820-4.00002-X

United Nations Convention to Combat Desertification. (2023). Good practice guidance for UNCCD strategic objective 3: To mitigate, adapt to, and manage the effects of drought. Issue 2. UNCCD https://www.unccd.int/sites/default/files/documents/2021-09/UNCCD_GPG_Strategic-Objective-3_2021.pdf

World Meteorological Organization & Global Water Partnership. (2016). Handbook of Standardized Precipitation Index (SPI) (WMO-No. 1172). https://library.wmo.int/doc_num.php?explnum_id=3733